Alejandra y su socia tenían todo listo para lanzar su marca de cosméticos naturales. El producto, la marca, las redes sociales, los primeros clientes. Solo les faltaba "lo legal". Buscaron en internet, encontraron que podían constituir una SAS gratis en línea, y en 48 horas ya tenían su empresa constituida.
Dieciocho meses después, Alejandra estaba en mi oficina. Su negocio había crecido más de lo esperado, facturaban por encima de los 5 millones de pesos anuales (el tope de la SAS), necesitaban un inversionista que quería entrar como socio, y la estructura que habían elegido no les permitía ni lo uno ni lo otro. Tuvieron que transformar su sociedad, lo que implicó notario, contadores, cambios fiscales y tres meses de trámites que frenaron su crecimiento.
"Si alguien me hubiera explicado las diferencias desde el principio", me dijo Alejandra, "habría elegido otra cosa."
Este artículo es lo que le habría explicado.
Antes de elegir: las 4 preguntas que definen todo
Antes de hablar de tipos de sociedades, necesitas responder cuatro preguntas. Tus respuestas determinan cuál es la estructura correcta para ti:
1. ¿Emprendes solo o con socios? Si es solo, tus opciones se reducen. No todas las estructuras permiten un solo socio.
2. ¿Cuánto esperas facturar? Algunas estructuras tienen topes de ingreso. Si los superas, tienes un problema.
3. ¿Vas a buscar inversión externa? Si planeas que alguien más ponga dinero en tu empresa, necesitas una estructura que permita emitir acciones y que resulte atractiva para inversionistas.
4. ¿Qué tipo de actividad vas a realizar? No es lo mismo vender productos que ofrecer servicios profesionales. La actividad determina opciones fiscales y legales.
Con esas respuestas claras, ahora sí podemos hablar de opciones.
Las opciones reales (sin la paja del libro de texto)
La SAS: la opción rápida y gratuita (pero con letra chiquita)
La Sociedad por Acciones Simplificada fue creada para que los emprendedores pudieran formalizar su negocio de manera rápida y sin costo. Se constituye en línea, a través del portal de la Secretaría de Economía, y no necesitas notario.
Suena perfecto. Pero tiene limitaciones importantes que muchos emprendedores descubren demasiado tarde:
- Tope de ingresos: No puedes facturar más de 5 millones de UDIs anuales (aproximadamente 40 millones de pesos). Si lo superas, tienes que transformar la sociedad.
- No es atractiva para inversionistas. La mayoría de los fondos de inversión y los inversionistas sofisticados prefieren invertir en una SA porque conocen la estructura, tiene reglas claras de gobierno corporativo y les da más protección.
- Limitaciones en la administración. La SAS tiene reglas más rígidas sobre cómo se toman decisiones. Para negocios simples funciona bien. Para negocios complejos con múltiples socios, puede ser un corsé.
¿Para quién es ideal? Para el emprendedor que empieza solo o con un socio, que quiere facturar formalmente, que no necesita inversión externa por ahora y que quiere arrancar rápido y barato. Es la bicicleta del mundo empresarial: te lleva del punto A al punto B, pero si necesitas cargar más peso o ir más lejos, vas a necesitar algo más grande.
La SA: el estándar del mundo de los negocios
La Sociedad Anónima es la estructura más conocida y más utilizada para negocios medianos y grandes en México. ¿Por qué? Porque es flexible, familiar para inversionistas, bancos y proveedores, y tiene un cuerpo de reglas bien desarrollado para manejar relaciones entre socios.
Requiere mínimo 2 socios y un capital social mínimo que, aunque la ley marca en $50,000 pesos, en la práctica muchas se constituyen con el mínimo y lo van incrementando.
La principal ventaja de la SA es la responsabilidad limitada: como socio, solo respondes hasta el monto de tu aportación. Si la empresa quiebra, tus bienes personales están protegidos (con excepciones importantes en caso de fraude o responsabilidad de administradores).
Se constituye ante notario público, lo que implica un costo (entre $15,000 y $30,000 pesos, dependiendo del notario y la complejidad), pero también mayor seguridad jurídica.
¿Para quién es ideal? Para negocios que esperan crecer, que planean buscar inversión, que tienen o tendrán varios socios, o que quieren proyectar solidez ante clientes, proveedores y bancos.
La S. de R.L.: el término medio que casi nadie considera
La Sociedad de Responsabilidad Limitada es como la hermana olvidada de la SA. Pocas personas la consideran, pero tiene ventajas interesantes para cierto tipo de negocios:
Permite hasta 50 socios. Tiene responsabilidad limitada. El capital mínimo es de solo $3,000 pesos. Y tiene una característica que a muchos negocios familiares les conviene: las "partes sociales" (el equivalente a las acciones) no son libremente transmisibles. Esto significa que no puedes vender tu participación a cualquiera sin el consentimiento de los demás socios.
Para una empresa familiar donde quieres asegurarte de que la propiedad se quede "en la familia", esta restricción es una ventaja, no una limitación.
¿Para quién es ideal? Para negocios familiares, pequeñas empresas con pocos socios que se conocen y confían entre sí, y negocios donde no se busca inversión externa.
La Sociedad Civil: para profesionistas, no para comerciantes
La Sociedad Civil está diseñada para actividades que no son mercantiles: despachos de abogados, consultoras, contadores, arquitectos, médicos que comparten consultorio.
La gran diferencia es que en una SC los socios pueden tener responsabilidad ilimitada, lo que significa que si la sociedad no puede pagar sus deudas, los socios responden con su patrimonio personal. Esto la hace inadecuada para cualquier negocio comercial con riesgo significativo.
¿Para quién es ideal? Exclusivamente para profesionistas que quieren asociarse para prestar servicios. Si vendes un producto, manufactures algo o tienes un negocio comercial, la SC no es para ti.
La decisión que nadie piensa pero que te puede costar caro: el régimen fiscal
La estructura legal y el régimen fiscal van de la mano, y elegir mal uno puede afectar al otro.
Las SAS tributan en el régimen general de personas morales. Las SA y S. de R.L. también, pero con más opciones de planeación fiscal. Las SC tienen un régimen particular.
Mi recomendación: antes de constituir tu empresa, habla con un contador fiscal. No después, no cuando ya estés operando. Antes. Las decisiones fiscales que tomas al inicio son difíciles y costosas de revertir después.
La estructura legal correcta no es la más barata ni la más rápida. Es la que te permite crecer sin tener que demoler y reconstruir los cimientos de tu negocio cada dos años.
Los pasos para constituir tu empresa (la versión realista)
- Define tu estructura con asesoría legal y fiscal. No con Google.
- Reserva el nombre de tu sociedad ante la Secretaría de Economía. Ten 3 opciones, porque es probable que tu primera opción ya esté tomada.
- Elabora el acta constitutiva ante notario (excepto SAS). Este documento define las reglas de tu empresa: quiénes son los socios, cuánto aporta cada uno, cómo se toman decisiones, quién administra, qué pasa si un socio se quiere ir.
- Inscríbete en el Registro Público de Comercio.
- Date de alta en el SAT y obtén tu RFC. Elige tu régimen fiscal cuidadosamente.
- Si vas a tener empleados: inscríbete en el IMSS e INFONAVIT.
- Obtén licencias y permisos municipales según tu actividad y ubicación.
- Abre tu cuenta bancaria empresarial. No mezcles dinero personal con dinero de la empresa. Nunca.
El error que cometen 9 de cada 10 emprendedores
Elegir la estructura legal es solo el primer paso. El error más grave que veo es constituir la empresa y olvidarse de lo legal por completo. No tienen actas de asamblea, no documentan las decisiones de los socios, mezclan finanzas personales con las de la empresa, y cuando surge un conflicto entre socios o un problema con el SAT, no hay nada documentado.
Tu empresa es una persona jurídica separada de ti. Trátala como tal. Haz tus asambleas anuales. Documenta las decisiones importantes. Lleva tu contabilidad al día. Cumple con tus obligaciones fiscales. Parece tedioso, pero es lo que separa a las empresas que crecen de las que colapsan cuando llega la primera tormenta.
Emprender es emocionante. Que lo legal no sea tu talón de Aquiles.
He visto negocios brillantes fracasar por mala estructura legal y negocios modestos prosperar porque desde el día uno tenían sus cimientos bien puestos. La diferencia casi nunca es el producto o el mercado. Es la planeación.
En Armando Bazán y Asociados acompañamos a emprendedores desde la constitución de su empresa hasta su operación diaria. Te ayudamos a elegir la estructura correcta, redactamos tu acta constitutiva, te conectamos con contadores de confianza y nos aseguramos de que tu negocio nazca con bases sólidas. Porque emprender ya es suficientemente difícil como para además pelear con lo legal.